Tengo amigos

Bueno, ¿quién no tiene un par de amigos? Dicen los psicólogos que es saludable. La cuestión aquí es que yo tengo amigos creyentes, incrédulos, groseros, pesados, veganos, carnívoros, tacaños y apostadores también. Latinos disciplinados, organizados, sistemáticos cual japoneses y amigos japoneses irresponsables que van dejando hijos por ahí. 

Tengo amigos light, casi degenerados, completos nerds, un poco moralistas, bastante gays, homofóbicos y una transexual cuyo cuerpo muchas mujeres envidiarían. Amigos que no pagan, pero siempre me atienden el teléfono. Amigos mal encarados pero son un algodón por dentro. Tengo amigos tranquilos por fuera, si, solo por fuera.

Amigos que son santas ovejas y otros lobos de tiempo completo. Amigos que no respetan mucho y otros que ya lo hacen demasiado. Pero bueno, este escrito es para dejar algo muy claro. Sí, bien claro: son mis amigos y en ningún momento dije que eran perfectos, solo dije que son mis amigos. Algunos de ellos no perdonan una semana sin una llamadita, con otros solo nos hablamos cada año, pero al vernos, la mirada nos dice que «todo está bien», «que estamos pa´las que sea». 

No tengo tiempo para cambiar a mis amigos, y es que ando demasiado ocupado intentando cambiarme a mi.

 Solo tengo tiempo para agradecerles por aceptarme como soy. No soy tonto, conozco gente que dicen ser amigos, pero solo aceptarían la parte bonita de Kenji, en mi primer desliz, fracaso, error o cagada, señalarán con el dedo y con gusto. Así no son mis amigos; mis amigos me pasarán una almohada, una cobija y me dejarán dormir en el sofá mientras pasa la tormenta.

Ya estoy grande y sé la diferencia entre un fan, un seguidor y un amigo pues en algún momento de la vida aprendí o tal vez fueron las muchas pérdidas las que se encargaron de enseñarme que la amistad es demasiado respetable para violarla con fines religiosos, políticos o económicos.

Confieso, para finalizar, que, así como la violencia, los vicios o la religiosidad (un tipo de vicio que también ciega) apartó a muchos amigos de mi vida, también la fama y el éxito han menguado la lista. 

Ya no estoy tan disponible como antes y sé que muchos no soportan esto, realmente lo entiendo y lo siento. Sin embargo, este asunto no es cuestión de culpas o explicaciones, tenemos muchos amigos aún vigentes, ellos nos enseñan cada día que debo conscentrarme en ser yo y solo yo, un mejor amigo. Sí, eso, ser un mejor amigo en el mundo, en cualquier situación o lugar en que ande respirando.

Yokoi Kenji Díaz. – Salón 8

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